Voltea la mirada y en el vaso de agua puesto sobre el buro, ah reflejado aquel instrumento pellejos que pronto apagara sus fuerzas y solo quedara un aniquilado mas del sexo rumiante.
Emprendiendo la búsqueda de un yo, sentado junto a su cama, se mese una y otra vez y solo repite que existen serpientes de algodón basándose de aquella noche de prohibido con su mente sobre escenas de lo ya narrado, que desbordan su afán de prevenir la salida de los impulsos mas incandescentes de la soledad, misma que se otorga a dejar a un lado su lado crucial de permanencia hacia la ruptura de lo impecable, con los arcos sobre los dedos y los puños juntos de grandeza se van difamando golpes que sensibilizan la recreación de la batalla que jamás se estableció y que no consola ni al mas mínimo mortal, de la magnitud de la magia, arroyarnos a lo insaciable me fue un rechazo al ser condenado a la lujuria de tu cuerpo flácido por partes, duros solo en los huesos de imagen sobre su rostro de existencia larga de tiempo medido sobre antigüedad de pies llorosos, de rodillas chillantes huecas de caminos, con sombras ausentes de oscuridad, me regenero de la aventura y trataré de seguir con mi vida anticuada esto es el pensamiento que se reprochaba de aquel condenado preso de aquel verdugo promiscuo.
Amargo sabor de boca muestra el gesto de sus rostros mientras el rose de sus testículos se desborda hacia el placer mismo de un bocado de lujuria, mientras los cuerpos desnudos tiemblan por el soplo de viento que se derrumba y detiene en el vientre de ambos con los pelos abrumados de tanto sudor, con olores pederastas que desprenden de ese cuerpo arrugado insatisfecho aún, de ese cuerpo inmaduro con la altura en los pies y sobrepeso en las mentes ambos con la necesidad y necesidad de acariciarse las manos, e volverlas una escena mas de lo insaciable, rosándose la boca, los pómulos sobre rosas negras que están fuera de la tumba de los olvidados, con poros oxidados de tanto humedecerse, de la imitación de una vagina etérea por una mancha oscura de bipolaridad, prohibida e inaceptable para los ojos, vecinos próximos de la caridad, con los cristales empañados de colores turbulentos de dos salvajes e inapropiados cerdos que se admiran con la claridad de ese rayo de sol entrometido sobre la habitación, en figuras arcaicas que se forran de humo después y en el acto de la masturbación severa, que es arrojada la plaga blanquizca sobre el cuerpo de un mortal apetitoso de ser guerrero, con los ojos fijos sobre su activo personaje, mientras el recoge con sus manos las gotas de intelectualidad no poseídas, sobre bañado ya de todo encuentro.Víctor Alfonso Norbosky.


locochon pero....mi amor, cuide esa ortografía...aunque solo transcribas
ResponderEliminarbesos
a ver cuando te pasas por mi blog idiotooooo
la rupestre Rupestrinski